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Ahora piensa en tu empresa

Pero no busques lo que falta Por favor, mira lo que hay

La huella de Esther Pascual

Toda empresa tiene su huella

Mi trabajo empieza descubriéndola...

Soy Esther

Estoy aquí para ayudarte si sientes que tu empresa necesita una mirada externa.

Quizá hay algo que no termina de funcionar y no sabes exactamente qué es.
O quizá si lo sabes, pero el día a día no te deja el espacio necesario para abordarlo.

Puede que estés arrancando la empresa y necesites un apoyo.
O puede que, en poco tiempo, haya experimentado un crecimiento considerable y vuestra forma de trabajar no haya podido evolucionar al mismo ritmo.

El primer paso es entender quién es tu empresa. 

Necesito descubrir aquello que la hace única antes de hacer cualquier propuesta.

Porque no voy a imponer un método.
Voy a ayudarte a desarrollar el tuyo.

Trabajo principalmente con empresas de Valencia y Castellón porque, tras casi 3 décadas en una empresa, aprendí que para entender la realidad hay que acercarse a ella.
Me encantaría que bastara con una videollamada, pero hay cosas que se perderían por el camino.


Consultoría de procesos organizativos.

Todo empieza aquí

No llego con respuestas preparadas.
Llego con muchas preguntas.
Es una buena forma de empezar a conocernos.
Por eso he preparado algunas para mí, de tu parte...

¿Cómo sabes lo que necesita mi empresa?

Realmente no lo sé.
No llego con un diagnóstico preparado.
Primero necesito entender cómo funciona tu empresa, cómo se relacionan las personas, qué preocupa a quien la dirige y qué hace diferente vuestra forma de trabajar.
Solo entonces puedo empezar a ver oportunidades de mejora que realmente tengan sentido para vosotros, entonces te las diré.
Si veo que no puedo aportar valor, también te lo diré.

No.
Mi objetivo no es cambiar la identidad de tu empresa.
Es ayudarte a desarrollar una forma de trabajar más clara, más sencilla y más alineada con quienes sois.
Porque creo que las mejores soluciones son las que respetan la esencia de cada negocio.

Sucede más veces de las que imaginas.
Muchas veces el problema visible es solo la consecuencia de otro que lleva tiempo pasando desapercibido.
Por eso observo antes de proponer.
Porque una buena decisión empieza entendiendo bien qué está ocurriendo realmente.

No todo necesita cambiar.
Busco aquello que puede facilitar el trabajo de las personas, aportar más claridad o eliminar pequeñas dificultades del día a día.
A veces, un cambio sencillo transforma mucho más que un gran proyecto.
Y, aunque yo te vaya a guiar y acompañar, al final, la decisión siempre será tuya.

No trabajo con una única receta.
Dependiendo de lo que descubra, la respuesta puede ser una automatización, una herramienta, un procedimiento, una nueva forma de organizar el trabajo, una manera diferente de hacer las cosas, o incluso una simple conversación.
La solución nunca es el punto de partida.
Es la consecuencia de haber comprendido primero la empresa.

Mi trabajo no termina cuando entrego una solución.
Quiero que las mejoras formen parte del día a día de la empresa.
Por eso acompaño la implantación y ajustamos lo que sea necesario hasta que todo empiece a funcionar con naturalidad.


Cada huella cuenta una historia

Estos son algunos de los caminos recorridos

              
Cuando una casa necesita transmitir lo que se siente al vivirla.

La tecnología simplemente la acompaña.

Casa Dulcinea

Conocer la historia

Adriana me pidió que diseñara la página web de Casa Dulcinea, en Alborea (Albacete).
Una mañana fuimos hasta allí e hice un reportaje fotográfico.
Después me senté delante del ordenador convencida de que ya tenía todo lo necesario.
Pero no era así.

Había algo que no conseguía transmitir.

Adriana siempre hablaba de la casa como "el Balneario de Alborea".
Y yo, sinceramente, no entendía por qué.
No tenía piscina.
Ni jacuzzi.

Así que decidí hacer algo diferente.

En lugar de seguir diseñando, me fui a vivir la experiencia.
Pasamos allí un par de días.
Paseamos por el pueblo, escuchamos el río, compartimos la mesa, hablamos durante horas y, poco a poco, entendí lo que Adriana había intentado explicarme desde el principio.

Casa Dulcinea no era solo una casa rural.
Era un lugar al que llegar y bajar el ritmo, respirar, olvidarse del reloj, volver a encontrarse con la calma, conectar con los nuestros y volver renovados.
A partir de ese momento todo cambió.

La web dejó de ser un escaparate de habitaciones.
Empezó a contar una historia.

Por eso el visitante escucha primero el sonido del río.
Por eso la casa habla en primera persona.
Y por eso cada fotografía, cada palabra y cada silencio tienen un motivo.

Porque creo que una buena página web no empieza delante de un ordenador.
Empieza comprendiendo aquello que hace único un lugar.

Y este fue el resultado.


Cuando el tiempo se iba en tareas administrativas

Lo importante estaba en otro sitio.

Tero Sailboat

Conocer la historia

Cuando Eva y Diego me hablaron de Tero Sailboat, necesitaba mucha información.
Creo que les aburrí a preguntas, pero necesitaba saber cómo trabajaban, cómo era una reserva desde que un cliente preguntaba hasta que terminaba la experiencia, las tareas que repetían una y otra vez y todo aquello que les quitaba tiempo para dedicarlo a lo más importante: navegar y cuidar de sus clientes.

Durante ese proceso fui encontrando puntos de mejora (lo que más me gusta a mí).
Había información repartida en distintos sitios, tareas que dependían de la memoria y procesos que podían ser mucho más sencillos.

A partir de ahí empezamos a ordenar.
Diseñamos un sistema que reunía toda la información en un mismo lugar, automatizamos las tareas repetitivas, creamos un seguimiento completo de las reservas, de fidelización de clientes y un cuadro de mando que les permitiera saber, de un vistazo, qué necesitaba su atención en cada momento. Todo ello sin que ellos apenas tuvieran que intervenir.
Pero el verdadero cambio no fue la tecnología.

Fue la tranquilidad.

Hoy dedican menos tiempo a la gestión y más tiempo a hacer lo que mejor  saben hacer: crear experiencias inolvidables para sus clientes.
Porque, al final, el objetivo nunca fue implantar una herramienta.
Fue conseguir que la empresa trabajara de una forma más clara, sencilla y alineada con ellos.

Y este fue el resultado.


Cuando nadie te lo tiene que contar

Esther Pascual


Ahora ya conoces mi forma de trabajar.
A mí también me gustaría conocer la tuya.

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